¿Por qué a las mujeres les gustan “malotes”?

Parece que desde el inicio de los tiempos de la historia moderna nos venimos tanteando semejante duda como la del título, y es que claro, cualquier hombre en su amarga existencia ha padecido el constante rechazo de su mujer soñada por un bocazas simplón que parece haber salido de alguna pandilla callejera de esas que abundan por Los Ángeles.

Y es que no nos cabe en la cabeza la idea de que una mujer prefiera a un rudo cabrón que a un hombre magnánimo y elegante como nosotros. Vale, no somos magnánimos pero evidentemente lucimos como un mejor partido que aquel que tiene pinta de que acaba de salir de alguna prisión de máxima seguridad, pero, ¿de verdad lo somos?

La idea parece un chiste de  mal gusto peor que esos de los programas matutinos, pero un punto importante que debemos tomar a consideración desde ya es que ninguna mujer tiene gustos iguales, sí es que tanto les gustan los centraditos como los rebeldes con causa a partes iguales, sin embargo su realidad y nuestra pena radica en el mero hecho de que a veces lo “bien portado no basta”. Vale, que no hablamos ni remotamente del maltrato físico ni mucho menos, pero a grandes rasgos alguien que les represente un reto será mucho más “rentable” para formalizar una relación que simplemente si escogen a un alfeñique que será su subordinado a costa de obtener un poquito de atención.

Para fines prácticos las mujeres se aburrirán poco a poco de alguien que insufle su personalidad desabrida con monotonía y simpleza; de alguien que sencillamente no tenga algo de interés en lo que ellas puedan hurgar refinadamente para así domarlo y calmar esa atormentada alma que yace en lo más profundo de una coraza de macho alfa renegado o bien con la mente de un Woody Allen retraído y cerrado al amor.

Es como un juego enfermizo y sádico, vaya, es como si a nosotros los hombres nos permitiesen jugar Doom sin ninguna clase de dificultad requerida; balas infinitas, vidas constantes y todo en el nivel más sencillo del juego. Sencillamente se pierde el interés.
De nueva cuenta no podemos hacer una generalización mundana, puesto que, hay mujeres a las que lo sencillo les resulta más cómodo, y ¿por qué no iba a poder ser así? Es decir, a los hombres nos fascina no complicarnos la existencia con las mujeres, amamos que sean sencillas, somos el caso contrario del tema de este post. Por eso el ejemplo de Doom, porque en cuanto a relaciones odiamos el estigma de una “mujer difícil”, desde luego que aquello que valga la pena no será fácil pero, demonios, a veces suben el nivel por mera crueldad. ¡No lo hagan muchachas!
Nos doblegamos con facilidad.

Es pues por lo anterior, que un hombre no debe ser un cretino, sino mostrarse interesante, no cediendo ante todo, actuando con naturalidad pero firme en sus decisiones y sobretodo con altas ganas de romper con el estereotipo del hombre dulce y atento, claro, puedes serlo, pero ¿es demasiado pedir que puedas ser amable y gallardo al mismo tiempo?  ¡sé un buen Liam Neeson!

 

 

Los visitantes llegaron buscando:

  • a las mujeres les gustan los rudos

  • ,

Deja tu comentario!